20 septiembre, 2009

Nos hemos vuelto. A cada paso reconocemos la caida de nuestra especie. Una escalera ingrávida, temblando.
Nos hemos acechado en la noche sin reconocernos. Como mandíbulas abiertas vertiendo gritos del caos sobre la encía. Bajo la lengua se acumula la pelvis que rugió al mar y descendió. Morir en la boca, y la espuma abriendo sílabas.

Ardemos. Queman los fuegos de los ojos que viven en los fragmentos de la oscuridad. En el cristal opaco donde nos encerramos zarandeando la piel que nos envuelve. Sobre la piel que me esconde y me estrangula.

La mirada de un adentro es un silencio que mutila

1 comentarios:

Blogger Pez Susurro ha dicho...

es cierto...ardemos

23 de septiembre de 2009, 16:51  

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