08 noviembre, 2009

Antonio Lopez


No todos los que nos hemos abandonado al tiempo gráfico sabemos agonizar. No todos somos de la muerte como de otra cosa.
Me he despertado Esfinge sin cabeza ni enigma, hemos abierto a la pregunta sobre el desierto. Me he despertado Árbol de la palabra sin frutos, mujer con un sólo pecho, Dios encolerizado. No todos los que sabemos que el centro del nudo es el velo intransitable podemos dejar que crezca el oro de nuestros dedos. Tocarnos como museos salvajes y lápidas, tocarnos como palabras que tiemblan al fuego.

06 noviembre, 2009

Dios sabe que mis dedos pronuncian un nombre incompleto,
que el color es una mujer tendida
sobre un azul que se abre al universo.

Grítame el aullido que lo llama
que dice ¿qué decimos de su nombre?
Solo la vibración interminable
la caída de un sonido sin fondo.

02 noviembre, 2009

Hay ataúdes cayéndose desde mi pecho que no dicen nada.
No sé llorar.
Hay tantos ojos como los míos trenzados y deshechos agonizando en el suelo. Lamentos antropomórficos.

01 noviembre, 2009

Querría escribir sobre la palabra muerte.

31 octubre, 2009

Avigdor Arikha


Labios mestizos en el último de los gritos de la mariposa.
Abren las definiciones y descienden.

28 octubre, 2009

Martín Ramirez


Solo el silencio (sin título)