26 enero, 2010


¿Que quiero decir?, digo
Alguien detrás de mí lo busca
¿Donde está?
¿Donde estamos los demás buscándolo?
Quizás detrás del silencio,
quizás en mí o más allá de mi Nombre

Pronunciamos los límites llamándolo.
Sacudimos los límites y no regresamos.

¿Qué quiero decir?, digo:
Sólo la figura de lo inescrutable.

4 comentarios:

Blogger Miscelánea. ha dicho...

Coincidencia. Hace tiempo colgué la misma foto! :)

27 de enero de 2010, 12:19  
Blogger luna ha dicho...

circular

31 de enero de 2010, 15:56  
Blogger Pez Susurro ha dicho...

no

no regresamos

31 de enero de 2010, 17:24  
Blogger IIIIIIIIIIIIII ha dicho...

Este poema me ha recordado cierto fragmento de Friedrich Nietzsche de su obra "Sobre verdad y mentira en sentido extramoral":

"¿Qué es una palabra? La reproducción en sonidos articulados de un estímulo nervioso. Pero partiendo del estímulo nervioso inferir además una causa existente fuera de nosotros, es ya el resultado de un uso falso e injustificado del principio de razón. ¡Cómo podríamos decir legítimamente, si la verdad estuviese solamente determinada por la génesis del lenguaje, y si el punto de vista de la certeza fuese también lo único decisivo respecto a las designaciones, cómo, no obstante, podríamos decir legítimamente: la piedra es dura, como si además captásemos lo duro de otra manera y no únicamente como excitación completamente subjetiva! Dividimos las cosas en géneros, designamos al árbol como masculino y a la planta como femenino: ¡qué extrapolaciones tan arbitrarias! ¡A qué altura volamos por encima del canon de la certeza! Hablamos de una serpiente: la designación alude solamente al hecho de retorcerse, podría, por tanto, atribuírsele también al gusano. ¡Qué arbitrariedad en las delimitaciones! ¡Qué parcialidad en las preferencias, unas veces de una propiedad de una cosa, otras veces de otra! Los diferentes idiomas, reunidos y comparados unos a otros, muestran que con las palabras no se llega jamás a la verdad ni a una expresión adecuada, pues, de lo contrario, no habría tantos. La cosa en si (esto sería justamente la verdad pura y sin consecuencias) es también totalmente inaprehensible y en absoluto deseable para el creador del lenguaje. Éste se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas recurre a las metáforas más atrevidas. ¡En primer lugar, un estímulo nervioso extrapolado en una imagen!, primera metáfora. ¡La imagen, transformada de nuevo, en un sonido articulado!, segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta y nueva. Podríamos imaginarnos un hombre que fuese completamente sordo y que jamás hubiese tenido ninguna sensación del sonido ni de la música; del mismo modo que un hombre de estas características mira con asombro las figuras acústicas de Chaldni en la arena, descubre su causa en las vibraciones de la cuerda y jurará entonces, que, desde ese momento en adelante no puede ignorar lo que los hombres llaman sonido, así nos sucede a todos nosotros con el lenguaje. Creemos saber algo de las cosas mismas cuando hablamos de árboles, colores, nieve y flores y no poseemos, sin embargo, más que metáforas de las cosas, que no corresponden en absoluto a las esencias primitivas. Del mismo modo que el sonido toma el aspecto de figura de arena, así la enigmática X de la cosa en sí se presenta, en principio, como excitación nerviosa, luego como imagen, finalmente como sonido articulado. En cualquier caso, por tanto, el origen del lenguaje no sigue un proceso lógico, y todo el material sobre el que, y a partir del cual, trabaja y construye, el hombre de la verdad, el investigador, el filósofo, si no procede de las nubes, tampoco procede, en ningún caso, de la esencia de las cosas."

¿No angustia entonces un poco que el poeta sea solo un mero transmisor de sus propias emociones, limitado a percibir sólo la superficie de las cosas? Porque ¿no es ese impulso a la verdad el que mueve a muchos poetas? En cualquier caso, si un pensamiento convertido en sonidos puede considerarse bello o redentor, creo que se puede justificar todo tipo de fingimientos a tal fin.

6 de febrero de 2010, 1:39  

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