09 septiembre, 2010

He configurado un tiempo y un espacio acá para poder enfrentarme a ese otro lado que fui y que ellos también fueron. Y ahora, ¿que?
¿cual es nuestra lengua? Ni extranjera ni extraviada sino desconocida. Ni siquiera sos solo pretendés, me dice un gaucho. Ni siquiera soy, me reconozco.
He decidido ser sincera.

O. está en la habitación de al lado leyendo en un idioma que no entiende. Está enfadada porque me reí de los muertos, creo yo.
La luz de la cocina siempre está encendida.

La gata nunca me mira a los ojos, es acercarme y querer escapar.

Buenos Aires arde de vez en cuando.

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