17 julio, 2009


Y cuando llegaba a Belle Isle entendió que todo, incluso ese lugar, era solo un agujero. La poesía también. Hasta ella misma.
El cadaver aún seguiría conduciendo hasta llegar a la orilla. Después, la ausencia que era aquel agujero donde se habían instalado todas las cosas terminó con la última palabra que aún podría escribir.

2 comentarios:

Blogger luna ha dicho...

feliz viaje

18 de julio de 2009, 8:23  
Blogger Pez Susurro ha dicho...

un agujero donde todo cabe
sin salida de emergencia

perfecto


Besos,S.

27 de julio de 2009, 7:43  

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